América / El desaparecido (1913) de Franz Kafka
- Jesús Falcón
- 3 jul 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 ago 2023
SERIE NOTAS

Ninguna de las tres novelas que escribió Kafka fueron publicadas en vida y encargó a su amigo Max Brod que quemara toda su obra cuando él muriese. Afortunadamente el amigo no cumplió con su voluntad. Estas novelas, además, están incompletas y no fueron revisadas por el autor. De hecho, "América" está formada por seis capítulos, dos fragmentos que dan un salto argumental y sin un final (aunque este relato se podía cortar en cualquier punto).

La novela narra las aventuras, más bien desventuras, como suele ocurrir en este tipo de relatos, de un joven emigrante a Estados Unidos (país que el autor nunca visitó, por cierto).
Kafka enfrenta a su protagonista Karl (en las otras dos novelas simplemente K.) a situaciones que llegan al límite: los acontecimientos alcanzan un punto tan extremo que resultan agobiantes, al mismo tiempo que irreales, rozan lo absurdo pero sin caer en él. A lo largo del relato subyace un ambiente de enfrentamiento, partiendo de lo cotidiano, con las personas que Karl se va encontrando en el camino; la atmósfera se va volviendo opresiva, el estallido se percibe como inevitable aunque la espoleta parta de un (aparente) hecho banal.
Aunque se trata de un relato muy original y alejado de cualquier situación cotidiana, la fuerza de esta gran novela reside, entre otras cualidades, en que las situaciones rocambolescas que describe podría sufrirlas el lector: intentar ayudar a alguien con un problema, dejarse llevar por quien te ayuda, dar una oportunidad a los compañeros de los que desconfías... y torcerse todo, una bronca pública injustificada por algo que no has hecho... situaciones que se enredan inesperadamente, no poder defenderte frente al prójimo, no poder vivir a tu aire y, lo que es más aplastante, el poder aséptico de la autoridad que, en lugar de protegerte, te condena (este tema está desarrollado en las otras dos novelas de forma más contundente).
Algunos episodios:
Karl conoce al fogonero del barco que le lleva a Estados Unidos cuando, antes de desembarcar, busca algo que se ha dejado. El fogonero se queja de las injusticias a las que le ha sometido el capitán y Karl le anima a defenderse. Sin esperarlo, Karl es empujado a la cabina del capitán y se encuentra en una situación comprometida de la que sale bien parado en la defensa que expone pero, cuando deja la argumentación en manos del fogonero, se convierte en una situación engorrosa, el discurso es lacrimógeno y sus profusas reclamaciones parecen no tener fin... Es una situación embarazosa y la única en todo el libro que felizmente se resuelve por un golpe de suerte.
Karl es invitado a una casa de campo en Nueva York: la hija del dueño lo acosa y se producen situaciones confusas, se pierde en los largos pasillos de la casa inacabada cuando quiere irse, recibe la visita inesperada de un hombre de negocios de cháchara incontenible y asfixiante... y, al final de este capítulo, se produce un giro inesperado en el que Karl es rechazado por su tío y de forma inexplicable es abandonado a su suerte. Para terminar de completar la extrañeza del episodio, Karl acepta esta situación con la mayor naturalidad, pasar de protegido rico a vagabundo.
El episodio de los dos “compañeros” de viaje: la manipulación de la que Karl es consciente y acepta hasta que se desborda de forma insoportable.
Karl tiene que defenderse continuamente del acoso de las personas que lo rodean, incluso cuando parece que quieren ayudarlo: p.304 “Entonces, ¿está libre?” preguntó. “Sí, estoy libre” dijo Karl, pero nada le pareció menos valioso.
Conscientes de que la obra no está acabada y no fue revisada por Kafka, nos encontramos con algunos excesos que quizá habrían sido eliminados, como algunas partes en las que desarrolla de forma profusa la sumisión del protagonista o el episodio de servilismo que se establece entre “los amigos” y la amante. ¿Perdió el rumbo en alguna ocasión y no lo hubiera resuelto? No lo sabremos.
Novela tan original y apasionante como toda su creatividad, con los temas habituales de la indefensión del protagonista y la atmósfera inquietante y opresiva de la sociedad frente al individuo. Una obra inteligente y única.
El tesoro literario de un genio.