La música
- Jesús Falcón
- 13 mar
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 18 mar

Desconozco la obra original de Marguerite Duras, sólo puedo decir que esta representación es tan liviana, desnuda e insustancial que no provoca ningún estímulo. Las interpretaciones y la dirección yerran.

Una pareja se reencuentra tras muchos años de separación, un matrimonio tempestuoso que acabó en batalla campal. Ahora cada uno tiene su propia pareja, ella está a punto de casarse... pero la mecha destructiva del amor no está apagada.
Marguerite Duras no está presente en esta función, por lo menos en espíritu. Compleja, controvertida, vital, es una autora que centra gran parte de su literatura en la condición humana y las relaciones personales, en las que el amor y el sexo son parte fundamental.
Aquí no hay energía, todo languidece, como ese amor marchito de esta pareja que tiene alguna chispa que podría hacer rebrotar la relación. El diálogo resulta bastante plano y los momentos en los que confiesan lo más escabroso de su relación pasada no llegan a calar.
No existe química en la pareja. Darío Grandinetti sorprende por su interpretación lánguida, sin espíritu y, por supuesto, sin pasión, erotismo o sensibilidad. Ana Duato perpetúa su pose de mujer bandera que hace imposible que nos creamos lo que dice, parece una modelo que se ha escapado de una pasarela.
La escenografía es "bonita y decorativa", realzada por esa iluminación que consiste en subir y bajar la luz y colocar dorados o sombras rojizas sin justificación alguna... pero, oiga, dirán, es bonito.
Con todos estos elementos, poco más puedo decir. Nada recomendable.
Texto: Marguerite Duras
Versión y dirección: Magüi Mira
Intérpretes: Ana Duato y Darío Grandinetti
Escenografía: Curt Allen y Leticia Gañán
Iluminación: José Manuel Guerra
Vestuario: Gabriela Salaverri
Teatro: Infanta Isabel Del 26 de febrero al 13 de abril de 2025
Duración: 65 minutos
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