Los nuestros
- Jesús Falcón
- 24 feb
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 1 mar

La nueva obra escrita y dirigida por Lucía Carballal resulta decepcionante por partida doble. La historia carece de fuerza y cohesión con unos diálogos endebles y la dirección, con inserciones modernas (micrófonos, ruptura narrativa con performance), resulta muy fría en las escenas íntimas.

Una familia sefardí se reúne en Madrid tras la muerte de la abuela. Durante una semana van a seguir la ceremonia que honra a los fallecidos, el Avelut. La hija mayor, Reina, quiere preservar la tradición, la memoria de su pueblo. Acudirán su hijo Pablo con su pareja Mariana desde Londres, su hermana Esther con sus dos hijos pequeños, una prima... Los recuerdos de la vida en Tánger, la memoria de la persecución y expulsión de la España de los Reyes Católicos... frente al pragmatismo de la nueva vida y las nuevas raíces, será uno de los ejes fundamentales de esta obra.
Lo mejor de la representación ha sido la buena interpretación de los actores, sobre todo los tres protagonistas que tienen un papel que les permite un mayor desarrollo. Gon Ramos, siempre al micrófono, poco puede hacer y los niños, al menos, se ajustan adecuadamente a su rol. Tampoco el personaje de la prima, interpretado por Marina Fantini, tiene relevancia.
El problema de inicio es el espacio escénico poco apropiado para las escenas íntimas, los diálogos a dos. Al fondo hay una pared con cachivaches tipo bazar marroquí y delante un amplio espacio vacío o sólo rellenado con sillas y alguna mesa. La idea de Lucía Carballal era representar el simbolismo del pasado lleno de recuerdos (apilados y pesados) frente al futuro desarraigado y vacío para una mujer aferrada a sus raíces. Ese frío vacío se acentúa en la dirección cuando mantiene a dos actores a 4-5 metros de distancia mientras confiesan sus sentimientos. En otras ocasiones los actores hablan sin mirarse entre ellos, dirigen la mirada a una de las gradas del público que los rodea en tres de sus partes... Es casi imposible adherirse a los problemas de estos personajes. Los diálogos son bastante planos, exponen a medias sus conflictos y poco más.
No he llegado a entender tampoco esos rellenos o interrupciones argumentales cuando sacan un Belén y los niños interpretan su papel de ángeles de la función escolar o nos "entretienen" con un baile de salón completito. Tampoco me parece lógico que se emocionen los personajes, cual película norteamericana, cantando una canción en inglés, pero esto ya es una opinión muy particular.
Las transiciones son muy lentas e innecesarias a veces: ¿Qué más da que haya unas sillas aquí y otras allí? ¿Qué sentido tiene tardar tanto en montar el Belén cuando el número infantil dura tanto como el montaje?
"Los nuestros" destaca por su frialdad, por las pocas cosas que tenía que contarnos Lucía Carballal y alargó con "interludios" y duración de la obra (casi dos horas).
Lucía Carballal estrena cada año una obra, quizá debería haber trabajado más con "Los nuestros" antes de subirla a escena.
Texto y dirección: Lucía Carballal
Intérpretes: Miki Esparbé (Pablo), Marina Fantini (Tamar), Mona Martínez (Reina), Manuela Paso (Esther), Ana Polvorosa (Marina), Gon Ramos (Mauro), Alba Fernández Vargas / Vera Fernández Vargas (Niña) y Asier Heras Toledano / Sergio Marañón Raigal (Niño)
Escenografía: Pablo Chaves Maza
Iluminación: Pilar Valdelvira
Vestuario: Sandra Espinosa
Sonido: Benigno Moreno
Ayudante de dirección: Javier L. Patiño
Producción: Centro Dramático Nacional y Teatre Nacional de Catalunya
Teatro: Valle - Inclán Del 21 de febrero al 6 de abril de 2025
Duración: 110 minutos
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